FRASES DE MUS:

  A la mano con un pimiento: Viene a indicar al compañero que corte el mus aunque tenga malas cartas cuando un contrario tiene la mano.
  A la mano, ni agua: Que se quite el mus con lo que se lleve.
  Agarrarse a la mesa: Jugar al tanto, sin farolear ni ordaguear.
  Ahí estoy: Que no lleva jugada y se quiere uno descartar.
  Ahí hay un cuarto para llorar: Frase destinada a la pareja contraria cuando se queja de la mala suerte en el reparto de cartas.
  Ala: Se pronuncia cuando no se quiere envidar o no se quiere aceptar un envite; es lo mismo que paso.
  ¡A llorar a los paúles!, ¡Se alquilan toallas!: Mandar a alguien al famoso templo expiatorio equivale a llamarle llorón.
  Al Tran Tran del Trantranero: Cuando se van dejando al paso todas las jugadas.
  Amarraco: Una piedra que por su posición en la mesa representa cinco piedras.
  Aquí se viene llorado: Se dice para que los contrarios no se lamenten tanto.
  Barbas: Nombre que se da a los reyes.
  Bocarrana: Es el cinco de bastos. Se dice que quien lo tiene no gana.
  Boeing 747: Siete a grande, cuatro a chica y siete a pares.
  Calzones: Empatar a dos juegos.
  Ciego: No llevar nada.
  Comer tablero: No vigilar a los contrarios por si se hacen señas.
  Con juego y pares, corta el mus y no te azares: Frase de aliento al compañero y arma del jugador tradicional.
  ¡Con la chica no se salen!: Si, por el contrario, teme usted una indiscreción de su pareja, que pueda hacer peligrar esa buena jugada suya.
  Con las suyas no se salen: Aviso al compañero para que actúe con calma y no queme los últimos cartuchos en el lance que se halla en juego.
  Con tres ases de primera corta el mus y vocifera: Para el caso que se tenga una primera jugada con tres ases, hay que cortar el mus, realizar grandes envites a la grande para amedrentar al contrario y esperar que a pares se gane grandes envites.
  Deje: Es la piedra que se lleva una pareja cuando los contrarios no aceptan un envite inicial.
  De todas: Que no lleva jugada y se quiere uno descartar.
  Dos a cada uno: Equivale a cada uno y se pronuncia señalando a cada uno de los componentes de la pareja contraria.
  Dos boticarias: Dos sotas.
  Dos cero y Zamora de portero: Esta frase, en recuerdo de Ricardo Zamora, la dicen los que van ganando dos a cero.
  El Banco Bilbao: Jugada de tres o cuatro caballos.
  El brinco: Dos, tres y cuatro. Envidar dos a grande, tres a chica y cinco a pares.
  El corte del enano: Aplíquese cuando los contrarios han cortado el mus sin fruto a su favor.
  El gallego: Dúplex de pitos y reyes. Se le llama "gallego" porque está en medio, muy alto por un lado y muy bajo por el otro (como el tópico acerca del carácter de los gallegos de no saber si suben o bajan de la escalera).
  Envido más: Cuando el contrario responde a un envite con otro envite más.
  Envido: Es un envite de dos tantos.
  Escopeta y perro: Con ello se indica al compañero que se tiene un rey y un caballo.
  Escopeta, perro y gato: Rey, caballo y sota.
  Es jugada cual ninguna, tres reyes con treinta y una: Creo que no necesita explicación.
  Esto es sequía y no lo de Etiopía: Suele decirse cuando viene una mala racha de cartas, que siempre dura más de lo que se desea.
  Estoy puesto por el Ayuntamiento: Cuando por razones de las malas cartas recibidas continuamente, un jugador lleva tiempo sin poder entrar en los envites.
  Farolero: Se le dice al jugador que roba una jugada, sin tener ley para ello.
  Gandul: Llevar diecinueve tantos de tanteo.
  Hacer la carrera del señorito: Se exclama al dar la vuelta a una partida que se iba perdiendo.
  Hasta el rabo, todo es toro.
  Hasta que no sale la gorda, no se acaba la opera.
  ¡Incierto se presenta el reinado de Vitiza!: Exclamación que se supone de origen histórico para indicar que la partida está muy reñida y no se sabe lo que va a ganar. La suele pronunciar quien se cree ganador.
  Jugador (o envidador) de chica, perdedor de mus: Poca explicación requiere una frase que parece proceder de las estadísticas.
  Juego de tacón: Treinta y una.
  La cabra: se dice mucho en Andalucía. Se hace "la cabra" cuando se busca la treinta y una con el riesgo de quedarse sin nada al menor corte.
  La chica o la grande me la reviento: Lleva buena jugada de chica o grande.
  La ley del mus: Dos reyes, caballo y sota para grande, o dos ases, cuatro y cinco para chica.
  La jugada ladrona: Rey, caballo y dos ases.
  La jugada del tío Perete: Es decir: un cuatro, un cinco, un seis y un siete. Mala jugada por cierto.
  La mano azota el culo: Indica el peligro que encierra meterse con la mano.
  La mano de un niño: Se dice a veces cuando se quiere envidador cinco piedras.
  La mano vale cinco: Fanfarronada con que el mano anuncia su inmediata y brillante actuación.
  La princesa: Treinta y una de tres sietes y una figura cualquiera.
  La raya: Es lo mismo que un órdago. Se dibuja una raya imaginaria sobre la mesa.
  La real: Igual que "La princesa".
  Las de Hontanares: Envidar de entrada y seguido. "dos a grande, tres a chica y cuatro a pares (si los hubiera", por supuesto, para intimidar a la pareja contraria.)
  Las de torcuato: Dos, tres y cuatro. Envidar dos a grande, tres a chica y cuatro a pares.
  Los dientes del choto que son dieciocho: En este caso se pronuncia para envidar 18 piedras.
  La tarea del negro: Los que van perdiendo por dos cero y al final ganan la partida.
  Llevar la tuerta: Tener la jugada de treinta y una.
  Llevar solomillo, manitas de cordero o la bonita: Tener media de reyes y un as.
  Llevo dúplex y treinta y una: Es imposible llevar ambas jugadas al tiempo, pero esta frase sirve par indicar la compañero que se posee buen juego sin concretar más.
  ¡Llevo solomillo!: Asimismo llamada "la bonita", se expresa cuando se es poseedor de tres monarcas y treinta y una al juego.
  Muerte dulce: Cuando los contrarios han perdido un juego, apenas sin darse cuenta, piedra a piedra.
  Mus: Nombre del juego y que indica a su vez la intención de un jugador de descartarse.
  ¡Mus sin verlas!: No es muy sano prodigarla, pero de vez en cuando altera los nervios del contrario, lo cual es saludable.
  No saben tenerlas: Despreciativa actitud ante la capacidad musística de la pareja contraria.
  No son muchas- ¿vas a echar mas?- a ver con qué- ¡órdago y tres más!: Con cualquiera de estas expresiones se indica la aceptación del envite contrario, lo que equivale a decir ¡Quiero!.
  Nos saca la marea: Con esta frase se da confianza al compañero y se le recuerda la ventaja adquirida.
  Órdago: la frase preferida por un musolarí, sobre todo cuando lo gana.
  Os hemos puesto una zapatería: Así apostrofa a los perdedores cuando no han obtenido un solo juego en once tanteos parciales de la partida.
  Os llevamos en el pico: Frase para indicar a los contrarios que van perdiendo de manera muy fácil.
  ¿Os rendís?: Repetida a lo largo de la partida si los tanteos parciales os favorecen, termina por enfurecer al contrario.
  Paciencia y barajar hasta el rabo todo es toro y hasta el segar todo es hierba: Aguardar un golpe de fortuna.
  Pase del negro: Pasar llevando jugada fuerte, imbatible, esperando que envide el contrario.
  Paso. Se pronuncia cuando no se quiere envidar o no se quiere aceptar un envite.
  Piedra: Cualquier objeto que sirva para marcar los tantos.
  Pitos: Se dice así a los ases.
  Que den una vuelta: Querer quitar el mus.
  ¡Que salgan con las suyas!: Esta frasecita suele ser sinónimo de resignación cristiana o estoicismo laico. Los contrarios se sentirán relajados en su falsa confianza.
  Quiero: Si se acepta un envite.
  ¡Quiero y no pierdo!: Frase admitida en partidas de amigos. Se pronuncia por el último jugador cuando lleva el peor juego posible -treinta y tres- y equivale a no querer el envite. Si se afirma que se lleva juego sin tenerlo pueden surgir roces. Se usa entre amigos no en campeonatos.
  Recoge las herramientas: Se dice para que recoja los descartes quien reparte las cartas, que se ha olvidado de hacerlo, y poder empezar el juego.
  Riñones atados: El tres de bastos.
  Salirse: Llegar a treinta o cuarenta de tanteo.
  Saltó y vino: Que el descartarse y reponer después, se ha ligado jugada.
  Solomillo: se conoce por este apetitoso nombre a la teóricamente mejor jugada: tres reyes y un as.
  Soy conocido en el mundo entero por no quitar mano a mi compañero: Cuando se quiere respetar la mano al compañero dejándole la posibilidad de ligar.
  Toribio: El que tiene dos ases.
  Tran-tran: Se dice esta frase cuando se quiere indicar al compañero que se juegue con casi todo en pase, para ver como va transcurriendo el juego.
  Treinta y una real. Una jugada con tres sietes y una figura. Suma pues 31 puntos, y en algunas regalos gana a cualquier otra jugada de 31 puntos aunque sea esta última la mano. A veces se conviene que la figura sea la sota de oros.
  Una para Cangas y otra para Tineo: Frase muy asturiana, que quiere decir. Un amarraco que pongo a mi compañero y y un tanto para mi.
  Un envite es un convite. Forma de aceptar un envite de dos tantos.
  ¡Ya llueve menos!: Cuando los que van perdiendo, empiezan a ver claro su remontada.
  Zapatería. Cuando una pareja gana por cuatro a cero.
  Zaragozana: Cuando una pareja que va perdiendo por tres juegos a cero y al final gana la partida por cuatro a tres.
  Zorra con dos rabos: Dos reyes y dos ases.

 

Principal